Colores de los textos. Azul poético y narrativo, verde simbólico básico y rápido, negro ampliado y detallado
Es luna y es vientre, es acero dulce y marejada ardiente, es reposo y descanso y paz emocional, es protección divina, calma en la marea, sueños de sonrisas, protección serena, amor incondicional.
Es tu eres y yo soy, dos separados, pero conectados, es un brillo de color en ser infinito, es alma y descanso, gritos de patos que no alertan, sueños de vikingos en tierra extranjera, ¿quien abrió las puertas a la madre mar?¿quien comió sus frutos sin pararse a pensar el ritmo tranquilo, la respiración branquial?¡duerme niño pez! que hoy la sirena cobija tu alma, su canto es arrullo y sus escamas cama.
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Bajo el columpio lunar se acerca a la orilla, cansado y sereno ve a la sirena dormida, se acerca jugando con livianas olas, allí se acomoda, al amor de las escamas, y duerme sueños de niño y tritón, y al cabo el sueño le acoge en su reino.
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En principio, la sirena es símbolo del peligro de las emociones cuando sientes la pulsión sexual que te puede hacer dejarlo todo por un impulso, un niño pez sería el símbolo de la despreocupación de los niños y la capacidad de vivir en un mundo emocional sin cuestionarse nada y la noche simbolo del inconsciente y la energía yin, pero ¿qué otras opciones encuentras y se te ocurren? Piensa primero, coge tu papel, apunta tus impresiones e ideas por muy locas que te parezcan, luego puedes leer lo que sigue para ampliar los significados simbólicos.
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Ampliando el abanico de posibilidades, te propongo otras opciones:
Sobre la Sirena: más allá del peligro.
1. La llamada del alma (Anima): Desde la psicología junguiana, la sirena (como criatura marina) puede ser una figura del anima (la parte femenina del inconsciente en el hombre). No es solo peligro, sino la llamada a integrar lo inconsciente, la creatividad y la intuición. El peligro no está en la emoción en sí, sino en ahogarse en ella sin establecer un diálogo con la consciencia.
2. La frontera entre mundos: La sirena habita en el límite (agua/tierra). Puede simbolizar el dilema de la adaptación: la necesidad de elegir entre un mundo racional y «terrenal» (la vida cotidiana) y un mundo de deseos profundos y salvajes (el mar). No es solo dejarlo todo por un impulso, sino el conflicto existencial de no pertenecer del todo a ningún lado (recuerda la sirenita de Disney)
3. La trampa de lo seductor: En su vertiente más clásica, es el señuelo. Puede simbolizar no solo la pulsión sexual, sino cualquier ideal o promesa (éxito, libertad, salvación) que resulta ser una ilusión que acaba destruyendo la estructura de la vida (el barco). Como en la Odisea de Ulises.
Sobre el Niño Pez: matices de la despreocupación.
1. El estadio previo a la individuación: Si el pez es el símbolo de lo emocional/inconsciente, el niño pez representa un momento arcaico donde el ego aún no se ha diferenciado del todo del inconsciente. Es un estado de unidad primordial (como el pez en el agua, sin conciencia de estar mojado). No es que no se cuestione nada por ingenuidad, sino porque aún no existe la escisión entre el «yo» y el entorno emocional.
2. El potencial latente: En la alquimia, el puer (niño) es la materia prima, el inicio del proceso. Un niño pez sería el potencial de crecimiento espiritual o psicológico que aún está sumergido, sin forma definida, esperando ser «pescado» (captado por la consciencia) para desarrollarse.
3. La vulnerabilidad absoluta: A diferencia del niño terrestre, el niño pez habita en un medio que no es el nuestro. Simboliza la fragilidad de la vida emocional pura: si se le saca de su entorno (el agua de la protección, la inocencia), perece. Es la necesidad de un sostén (el útero familiar, social) para sobrevivir.
Sobre la Noche: el inconsciente activo.
1. El útero de la transformación: La noche no es solo el lugar de lo reprimido, sino el espacio alquímico donde ocurre la nigredo (el ennegrecimiento). Es la fase de putrefacción necesaria para que algo nuevo nazca. Es un espacio de muerte simbólica que precede a la renovación.
2. El tiempo de la verdad desnuda: La noche despoja de las máscaras diurnas (roles sociales, racionalidad). Simboliza el encuentro con la autenticidad, a menudo cruda o dolorosa, pero imprescindible. Es cuando el «niño pez» puede moverse libremente sin ser juzgado por la «sirena» racional del día.
3. El tejido del destino: En muchos mitos, la noche es el manto estrellado donde se leen los hilos del destino. Puede simbolizar la conexión con lo atávico, con la memoria ancestral, no solo el inconsciente personal.
Combinaciones y nuevos símbolos
Para enriquecer el esquema (Pulsión / Inocencia / Inconsciente), se pueden considerar estos otros símbolos que juegan con los mismos ejes:
• El Barco o la Vela: Si la sirena es el peligro de dejarlo todo, el barco es la estructura de la vida (el ego, la voluntad, el proyecto de vida). ¿El barco es arrastrado por la sirena (pulsión) o navega de noche (inconsciente) guiado por el niño pez (intuición)? Sería el símbolo de la contención o la dirección.
• El Pescador: Frente a la sirena (peligro) y el niño pez (inocencia), el pescador es el héroe que debe integrar. Simboliza la necesidad de desarrollar una consciencia capaz de «pescar» (comprender, extraer) el tesoro del inconsciente (el pez) sin caer en el embrujo destructivo (la sirena). Es la mediación entre el mundo terrestre y el marino.
• La Perla o el Coral: Si el niño pez es la despreocupación, ¿qué nace de esa relación con el mar? La perla (formada por una irritación que se transforma en belleza) o el coral (estructura sólida que nace de lo blando) podrían simbolizar el resultado de un trabajo con las emociones: no dejarse llevar por la pulsión (sirena) ni quedar en la inocencia pasiva (niño pez), sino crear algo bello y sólido a partir de lo inconsciente (la noche).
• La Marea: Si la noche es el inconsciente, la marea (que rige la noche) simboliza la ciclicidad de las emociones. No es un peligro estático (sirena), sino un ritmo. Simboliza que hay momentos de flujo (abundancia emocional, caos) y reflujo (retirada, duelo, claridad). Entender la marea es aprender a navegar la noche sin ser arrasado.
Espero que hayas disfrutado este viaje simbólico.
Benu.